Cuando hay personas en un espacio cerrado sin ventilación adecuada, aumenta el contenido de sustancias nocivas en el aire, así como la concentración de CO2. Por esta razón, los valores medidos de dióxido de carbono se utilizan principalmente para evaluar el grado de contaminación del aire interior.
El dióxido de carbono es, por lo tanto, un indicador adecuado para la gestión efectiva de sistemas de ventilación en espacios donde las personas permanecen con frecuencia y por períodos prolongados (escuelas, guarderías, centros comerciales, oficinas, salas de estar, dormitorios, habitaciones infantiles…). Sin embargo, los principales contaminantes del aire son las llamadas sustancias orgánicas volátiles.
Son diferentes tipos de compuestos orgánicos que están en estado gaseoso a temperatura ambiente. Según estimaciones, existen alrededor de diez mil tipos de sustancias orgánicas volátiles.
Los VOC pueden tener un impacto negativo en la salud y el bienestar de las personas.
Podemos dividirlas fácilmente en dos grupos:
Son, en esencia, las sustancias contaminantes por las cuales se ventila principalmente (olores). El sensor VOC es, por lo tanto, el más parecido a la percepción de olores por la nariz humana. En la tabla a la derecha, consulte las principales fuentes de VOC.
Tabla de las principales fuentes de VOC
Siempre es necesario elegir el tipo de sensor según el modo de uso predominante del espacio específico. Por ejemplo, en baños, cocinas, vestuarios o gimnasios, a menudo el nivel de CO2 está bien a pesar de los olores desagradables y, por lo tanto, la necesidad de ventilar.
Una situación similar puede ocurrir también en edificios nuevos, donde al entrar se siente el olor de las pinturas, muebles, … este fenómeno se llama SBS = Síndrome de Edificio Enfermo (más sobre SBS aquí).
*CO2 = dióxido de carbono, gas incoloro e inodoro
*VOC = en inglés Volatile Organic Compounds – sustancias orgánicas volátiles
Toda la gama de sensores la encontrará aquí